sin término medio
Mi vuelta a Bombay después de una semana ha sido bastante curiosa. He sentido lo mismo que cuando ves una película por segunda vez y descubres muchos detalles que a la primera no fuiste capaz de pillar (y piensas, seré estupida? Con lo obvio que ahora parece…) En la India me imagino que es algo normal. A cualquiera que haya estado aquí y que haya vuelto una segunda vez le habrá pasado lo mismo, hay demasiadas sensaciones que retener de golpe.
El Chattrapathi Shivaji International airport lleva en obras casi más tiempo que el correspondiente en Málaga…el camino hacia las cintas se hace la mitad del tiempo con aire acondicionado y el resto no. Por arte de magia el techo desaparece y vuelve a aparecer entre montañas de escombros. Aunque sean las 3 de la madrugada, hay decenas de albañiles colgados de los andamios hechos de bambú trabajando sin parar con un ruido ensordecedor de tornos, sierras y soldadores (puede que no me percatara la primera vez porque siendo yo española y España nombrado el país mas ruidoso del mundo…y todavía habrá gente a la que le sorprenda).
La caza del carrito es la actividad mas ‘in’ en la zona de recogida de equipaje y los coletazos de antiguas manners exquisitas dejan de existir: tonto el ultimo que yo sin carrito no me quedo! Como el AC no funciona se empieza a sudar de una manera bestial. Hace unos 30 o 35 gradetes del ala y una humedad que no la puedo ni explicar. Con el ajetreo del carrito y rezar para que no te hayan perdido la maleta no lo notas mucho, pero al poner un pie en la entrada te da de lleno en la cara…plof! Es un sudor muy homogéneo, quiero decir, que se suda absolutamente por todas partes. Los codos también señores! El olor del incienso está por todas partes y mezclado con el calor y la humedad es como una pasta, algo demasiado dulce para los que somos más bien de Ardales con cocacolita. Es curioso porque aquí no he podido ver un cielo tan azul como los he visto en España. Siempre hay una especie de neblina casi imperceptible, cargada de humedad que hace más difícil el respirar y desespera a las miles de peatones que una y otra vez se pasan el pañuelo por la cara para limpiarse el constante sudor. Es como un calor muy vago, muy lento y que nunca se separa de ti aunque pasen las horas del día…
Siguiente paso: montarse en el taxi. Hay dos opciones: a) coger uno de los black and yellow que lo más parecido que tienen al aire son lo agujeros en el suelo (esto no me lo estoy inventado, se ve el asfalto y a veces hasta te mojas los pies) pero son divertidísimos o b) coger un taxi azul que suelen ser ‘tatas’ (versión india del SEAT panda) con AC regulado a 17 grados con el objetivo de ‘complacer’ al turista sofocado. Consecuencia: un resfriado de campeonato por culpa del cambio de temperatura tan brusco. Escribiendo esto me doy cuenta que el clima de Bombay es lo que mejor representa el carácter tan extremo de esta ciudad.

Löwenstein dijo
Reina de Bombay,
¡Gracias! Ha sido delicioso leer tus impresiones. Delightful, really!
...And you write extremely well!
L.
19 Agosto 2008 | 11:37 PM