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Perdón por el parón pero no he tenido mucho tiempo para escribir el fin de semana. Os cuento un poco.
El viernes por la noche fui a la zona de Colaba, al sur de Bombay a cenar en un sitio bastante cochambroso pero con los mejores kebabs de toda la ciudad. Según me digo mi amigo Ritesh (de origen indio pero criado en Manchester) es buena señal que anden muchos gatos alrededor porque implica que no ha habido ratas rondando la comida…muy agradable que te cuenten esto mientras le hincas el diente a tu kebab! Después subimos las 6 plantas de un edificio que yo pensaba que no se tenía en pié y acabamos llegando a la terraza en la que como de la nada aparecía un restaurante/hookah bar (shisha). Éso es algo muy típico en esta ciudad: los sitios más especiales están escondidos y en donde uno menos se lo espera. Jamás uno sin ir con alguien que sepa, encontraría un lugar con tanto encanto de casualidad. Con arena en el suelo como si estuviésemos en la playa y con unas vistas impresionantes de toda la Bahía de Bombay nos tomamos un Mocktail (como el bar es gestionado por musulmanes no sirven bebidas alcohólicas) y pasamos una noche estupenda disfrutando, por primera vez desde que llegué de un poco de brisa marina.
El sábado por la mañana me aventuré a entrar en Crawford Market, uno de los mercados más famosos y concurridos en el sur de Bombay. Podría decirse que tiene un aire a cualquier mercado de abastos en el sur de España. Las especias, las frutas, las verduras, las flores…todo una maravilla. La única parte que se puede evitar es la de la carne, es de lo más desagradable…es una especie de matadero in situ para demostrar que la carne es fresca...tuve que salir de allí corriendo! Una vez fuera, después de haber comprado un poco de té indio (por el cual me timaron casi seguro) me di un paseo hasta el mercado de la seda. Os podéis imaginar las cosas tan bonitas que se pueden encontrar (aunque la intención de “timar al extranjero” es algo constante y a veces ya cansa y acabas no comprando por no sentirte subnormal). A la salida y de camino a la puerta de la India, decidí entrar en una de las muchas mezquitas de la que casi me echan a palos porque sin darme cuenta fui a entrar por la puerta por la que sólo entran los hombres! Seguí mi paseo hasta el Gateaway of India y me encontré cientos de puestos de libros tirados de precio y por sorpresa totalmente abarrotados de gente (colección entera de Tintín por 50€!). Desde la puerta cogí un barquito que creí llevaba hasta la Isla Elefanta pero a mitad de camino nos dimos la vuelta porque había mucha resaca y el barco no iba a llegar entero a su destino (lo que aquello se movía no tenía nombre…). En el barco conocí a un grupo de nepalíes muy simpáticos que se dedicaron a hacerse fotos conmigo y que me preguntaban si en España se habla francés…es curioso pero no es la primera vez alguien me hace esa pregunta. Luego vuelta al hotel y por la noche cena en Bandra con un unos amigos españoles (previo viaje en Rickshaw al que casi no sobrevivo!).
El domingo fui todavía más al norte, a una zona muy comercial que se llama Malad. Sin tráfico lo hicimos en una hora de rickshaw pero a la vuelta fueron 2 y en dos taxis diferentes porque el primero después de una hora de camino simplemente se paró. Hay que armarse de paciencia en esta ciudad, el tráfico que hay es indescriptible y el constante pitido de coches una locura aunque al final acabas acostumbrándote.
Habréis visto las fotos espeluznantes de los 145 muertos en la estampida en un templo en Naina Devi el lunes (si no, mejor que no las veáis). Junto con los que murieron la semana pasada en las explosiones en Bangalore y Ahmedabad y los otros tantos hindúes que se quemaron vivos (tiene tela el asunto) en un vagón de tren hacen un total de muchísimos muertos en muy pocos días. Nos han aconsejado en la oficina evitar las zonas muy concurridas (toma y yo me voy al mercado!) por lo que pueda pasar. Bombay y Jaipur están en alerta por posible ataque terrorista y hay controles en cada esquina. A mí me da casi más miedo jugármela en el taxi, que como funcionan con gas, pienso yo que en un choque de éstos salgo ardiendo…



martinidemar dijo
Pondrán el mercadillo de libros usados todos los sábados? Lo del regateo es cierto que al final cansa. De lo mejor de volver a España es ver el precio y pagar y punto, aunque también es verdad que a veces te sorprendes allí regateando por miserias, pero es cierto que piensas: si esto por la cara me lo ha bajado a la mitad, cuánto será el precio justo? Habrá sastrecillos por el mercado de la seda?
5 Agosto 2008 | 01:06 PM