Incredible India!
Llevo sólo tres días en Bombay y parecen una eternidad.
Aeropuerto de Bombay 2 de la mañana: al salir (después de un control exhaustivo de pasaporte y equipaje) había unos 400 hombres (y digo hombres porque entre los 300 no pude encontrar a ni una sola mujer) esperando a pasajeros con los típicos carteles. 400 pares de ojos me observaron con la boca abierta como si fuese un extraterrestre desde el momento en que salí, hasta que fui capaz de leer mi nombre en uno de ellos. Pensaba que sería sólo en el aeropuerto pero por desgracia es algo que me pasa vaya a donde vaya por esta ciudad así que hay que intentar pasar desapercibido lo más posible (lo cual, a no ser que me tiña de morena, va a ser bastante complicado)
Mi primer viaje en taxi fue ya toda una aventura, porque aunque el mío era un coche del hotel con el lujazo del aire acondicionado, la locura del tráfico en Bombay no se puede evitar. Vayas por donde vayas y a la hora que sea, hay miles de personas intentando desplazarse de un modo u otro (coche, rickshaw, bici, burro, autobús..) Los intermitentes no existen, los carriles no están definidos y a los semáforos se le hace caso omiso. Si nos creemos que en España vamos como locos y es "tonto el último", estamos muy equivocados, Bombay es la jungla! Ilusa de mí, sigo montándome en taxis (es el único medio decente de transporte aunque haya que regatear SIEMPRE) e intento echar mano del cinturón de seguridad...costumbres alemanas, qué sé yo.
El domingo fue un día completo: paseo con mi compañero italiano por el Indian Gate y Colaba, lo más turístico de Bombay. Aunque hacía un calor y una humedad de morirse, nos controlamos y no caímos en la tentación de los helados caseros que venden en la calle. Luego comida en un restaurante "de lujo" (pagué €5 por una comilona –a la europea- y unos zumos riquísimos). Es curioso, aquí en los sitios buenos sólo hay o extranjeros (que se nos reconoce a la legua) o Indios mega forrados, camareros con guantes que te abren la puerta, otro que te mueve la silla, otro que te sirve al agua, etcétera, etcétera, etcétera. Suena típico pero es que es así: hay unas diferencias abismales. Además sólo se ve a las ricos en sitios del estilo, jamás los ves por la calle: su chofer y de burbuja en burbuja (no sé si será para no tener cargo de conciencia de ver a sus paisanos muriéndose de hambre en la calle….)
El banco (o uno de los edificios) está en un recinto cerrado dedicado sólo a oficinas. Es una burbuja en la que entras y crece un césped verde frondoso (ya nos hubiera gustado tener algo así en Marbesa!), el agua sale de unas fuentes preciosas y no hay ni un solo papel en el suelo. Hay también oficinas de Loreal, Tata, Walt Disney, ATK…Dentro del recinto tenemos restaurantes, cafés, cajeros (con seguratas en cada uno para abrirte y cerrarte la puerta) y gimnasio en el que ya me apunté ayer y me di una carrerita. Por supuesto presencia femenina escasísima y europea yo la única. He pagado €90 por 3 meses en uno de los mejores gimnasios de Bombay y sin embargo me hicieron pagar en efectivo –tacatá!- El pagar con tarjeta no está muy extendido, a los indios les gusta ponerle la gomita al fajo y metérselo en el bolsillo de la camisa). En los vestuarios de chicas hay una india guapísima que hace manicuras, pedicuras y demás por dos duros. Se llama Puja, tiene 16 años y 3 hijos. Con lo que le pagamos las 4 que vamos al gimnasio (la de deloitte, la de loreal, una de un bufete y yo por ahora) por limarte las unas, comen ella, sus niños y sus 40 familiares. Yo también le he contado que tengo una familia muy grande y me ha hecho decirle los nombres de todos. Me he sentido totalmente inmadura y estúpida hablando con ella, me da mil vueltas en todo.
Después del gimnasio me fui a cenar con unos italianos y un indio que trabajan en la cámara de comercio italiana en Bombay, una gente muy divertida que lleva muchos años por aquí. Estuvimos en el restaurante del hipódromo (“Gallops”, nombre muy al pelo!) y nos pegamos un cenorro indio exquisito! El club precioso, muy British, pero es pasar el umbral de la verja y encontrarse con la realidad de la India.
La llegada a la oficina no ha sido nada fácil. Son todos locales menos Stefano y yo (que aparte les sacamos 2 cabezas a la mayoría) y de primeras bastante complicados en el trato. No ha habido ningún tipo de presentación al resto y he tenido que ir uno por uno auto presentándome. Hay tanta gente que casi ni se dan cuenta de que estás. La gente llega a las 11 porque había tráfico y no pasa nada! Nadie se pregunta que dónde está el otro porque se sobreentiende que le puede haber pasado cualquier cosa en el camino…Todas mis compañeras usan sari para venir a la oficina, es precioso! Y están elegantísimas! Me dice mi hermano que me aplique el cuento y que donde fueres…pero creo que sería lo mismo que cuando vienen las americanas a España y se embuten en un traje de gitana y una flor muy mal puesta, me abstendré ;o)
Todavía no se deja mucho notar el monzón, sólo han caído 4 chaparrones pero nada importante. Ojalá siga así un tiempo la cosa.
Os contaré más los próximos días, más dosificado que lo de hoy ha sido un buen rollazo.
Muchos besos.



vicky dijo
Luci!!!, me alegro que estés tan bien!, por todo lo que cuentas se nota que por allí es todo muy muy diferente, tu disfruta mucho d ela experiencia y ve contándonos cositas.
besos
15 Julio 2008 | 06:31 PM